Aprende a relajar los hombros y descarga tensión

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Pasar muchas horas delante del ordenador es contraproducente para tu vista, pero también para tu hombres. Verás como una mala postura y el tiempo que le dedicas a esto acabará provocándote una cierta tensión en la zona del cuello y los hombros. Hay otras personas que también les ocurre esto sin necesidad de trabajar en una oficina con el ordenador.

Las fibras medias del trapecio son las que conforman el triángulo que cubre la zona entre el cuello y los hombros. Es posible que te llegue a doler e incluso se te duerma cuando acumulas demasiada tensión. Todos estos músculos se recargan con el uso continuado del ordenador, al sujetar un auricular del teléfono con el hombro o cuando cargamos con demasiado peso en los brazos. Se puede decir, de alguna manera, que en esta zona se acumulan el estrés, la tensión emocional y las prisas.

Es preciso que en primer lugar aprendamos a relajarnos y a disminuir esta tensión. También hay una serie de ejercicios que te sentarán de maravilla para recuperar la normalidad. Se pueden hacer de pie, pero se aconseja hacerlos sentados sobre una silla que tenga un respaldo cómodo, para que el cuerpo consiga relajarse lo máximo que pueda. Los pies deben estar apoyados en el suelo y no cruces las piernas, mientras que los brazos los dejaremos descansando sobre los muslos.

El mejor ejercicio consiste en elevar los hombros, emulando al ‘no sé’ que hacemos con ellos. Subimos los hombros hasta la altura casi de las orejas mientras mantenemos los brazos relajados. Cuando consigamos llegar hasta arriba los dejamos dos segundos con la zona en tensión, para a continuación bajar despacio los dos hombros. Este movimiento lo haremos hasta diez veces. También se proponen otros ejercicios muy sencillo como llevar los hombros hacia atrás y adelante, o haciendo círculos. Recuerda que los brazos deben permanecer relajados, sólo hay que mover los brazos.

Se puede completar esto con unos ejercicios de las cervicales, como mirar hacia un lado y otro, al suelo y al techo. Todo esto durante diez veces y de una manera muy pausada, descansando cuando lleguemos al centro.

 

 

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